OBJETIVOS DEL PROYECTO


El proyecto persigue el objetivo de mejorar la comprensión de los profesionales de la salud, formándoles sobre los cambios en la materia, permitiéndoles ofrecer la mejor práctica clínica, la puesta a disposición del conocimiento sobre los trabajos de investigación más novedosos. 

Cada capítulo se estructura explicando de forma concisa los antecedentes; analizando, después, la situación actual basada en datos objetivos, y una tercera parte de cada capítulo se dedica a hablar sobre las perspectivas de futuro, siendo este un apartado de opinión científica escrito por cada autor.

Ello propiciará facilitar el conocimiento de los medicamentos adecuados, la expansión de la ciencia de la vacunología como medida imprescindible para la población y para todas las especies como primera medida de prevención, ofreciendo una atención veterinaria y médica de calidad, y ayudando a comprender las amenazas de cada enfermedad en las diferentes partes del mundo. El libro explica la expansión de las enfermedades emergentes y cómo prevenirlas también en los países desarrollados.


 

PREOCUPACIÓN INTERNACIONAL



La creciente conciencia de que la aparición de pandemias y el tiempo de reacción es crucial para evitar esta posibilidad que los expertos apuntan, y ello ha llevado a las autoridades sanitarias y a los gobiernos a crear la red de alertas sanitarias y unas vías ágiles de comunicación e intercambio de información para intentar identificar, actuar y controlar cuanto antes cualquier tipo de brote que pueda ser detectado.


SITUACIÓN EN ESPAÑA



El cambio climático afectará también a España, potenciando la aparición de estas enfermedades. El territorio español es una zona de paso de aves migratorias y personas entre África y Europa. Las aves actúan como reservorio de muchos de estos vectores favoreciendo y cambiando la estacionalidad de algunas enfermedades. El aumento de la temperatura podría actuar ampliando los límites geográficos de los vectores ya existentes, abriendo las puertas a nuevos vectores que antes no llegaban hasta aquí. Especialmente las transmitidas por roedores, garrapatas o por dípteros como la encefalitis del Nilo Oriental, dengue, malaria, etcétera.


Los profundos cambios en los ecosistemas que se producirán como consecuencia de este fenómeno acabarán poniéndonos en contacto con patógenos capaces de hacernos enfermar ante los que nunca hemos estado expuestos en el territorio españolLo mismo ocurrirá con las especies animales y ganaderas o los cultivos. Todo lo explicado puede producir una gran cantidad de brotes muy localizados, lo que pondrá a prueba los sistemas de salud y los recursos veterinarios.


Según numerosos investigadores, existe la posibilidad de que el cambio climático afecte a la salud del ser humano de forma directa o indirecta. Además de las amenazas por fenómenos meteorológicos, como tormentas, inundaciones o sequías, se perfilan otros riesgos sanitarios. En concreto, pueden aparecer nuevas enfermedades, bien causadas por virus, bacterias o parásitos, hasta ahora sin acción directa en nuestro territorio debido a que evolucionan, especialmente, como consecuencia de las variaciones climáticas, que a su vez generan un cambio de huésped, de vector, de patogenicidad o de cepa. Se trata de las enfermedades infecciosas denominadas “emergentes” o “reemergentes”, como la leishmaniasis, la fiebre del Nilo Occidental y otras muchas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta situación es responsable de la tercera parte de las muertes a nivel mundial y afectan mayoritariamente a los países en vías de desarrollo. 

 
 

10 DATOS SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA SALUD


1. A lo largo de los últimos 50 años, las actividades humanas, y en particular el excesivo uso de combustibles fósiles, han liberado cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero suficientes para afectar al clima mundial. La concentración atmosférica de dióxido de carbono, gas que atrapa más calor en las capas bajas de la atmósfera, ha aumentado en más de un 30 % desde los tiempos anteriores a la revolución industrial. Los consiguientes cambios del clima mundial conllevan una serie de riesgos para la salud, tales como el aumento de la mortalidad por las temperaturas extremadamente elevadas o el cambio de la distribución de las enfermedades infecciosas o parasitarias.


2. Del ecuador a los polos, el clima y la meteorología tienen grandes repercusiones directas e indirectas en la vida humana. Los fenómenos meteorológicos extremos, como las grandes lluvias, las inundaciones o los huracanes, como el que arrasó Nueva Orleans (EE.UU.) en agosto de 2005, ponen en peligro la salud y destruyen propiedades y medios de subsistencia. En la última década del siglo XX, los desastres naturales relacionados con las condiciones meteorológicas produjeron aproximadamente 600.000 muertes en todo el mundo, el 95 % de ellas en países pobres.


3. Las variaciones meteorológicas intensas a corto plazo también pueden afectar gravemente a la salud, causando estrés térmico o un frío extremo (hipotermia) y provocar el aumento de la mortalidad por enfermedades cardiacas y respiratorias. Unos estudios recientes parecen asociar las temperaturas récord alcanzadas en el verano de 2003 en Europa Occidental con las 70.000 muertes más en el mismo periodo que en años anteriores.


4. El aumento de la temperatura global modifica los niveles y la distribución estacional de partículas aéreas naturales (por ejemplo, el polen) que pueden provocar el asma. Hay aproximadamente 300 millones de personas con asma y se teme que el alza en la temperatura eleve el número con dicha enfermedad.





5. La subida del nivel del mar, otra consecuencia del calentamiento global, aumenta el riesgo de inundación de las costas y podría causar desplazamientos de población. Más de la mitad de la población mundial vive en una franja costera de 60 km de ancho. Además de producir directamente lesiones y muertes, las inundaciones pueden aumentar el riesgo de infecciones transmitidas por el agua y por vectores. Los desplazamientos de la población pueden aumentar las tensiones y el riesgo de conflictos.


6. El aumento de la variabilidad de las precipitaciones puede poner en riesgo el suministro de agua dulce. La escasez de agua afecta ya a un 40 % de la población mundial. La falta de agua y su mala calidad pueden poner en peligro la salud y la higiene, con el consiguiente aumento del riesgo de enfermedades diarreicas (causa de muerte de 2,2 millones de personas cada año), de tracoma (una infección ocular que puede producir ceguera) y otras enfermedades.


7. La escasez obliga a las personas a transportar el agua desde lugares alejados y a almacenarla en sus casas. Esto puede aumentar el riesgo de contaminación del agua y de las consiguientes enfermedades, además de servir de criadero de mosquitos que son vectores de enfermedades debilitantes como el paludismo o el dengue.


8. Las condiciones climáticas influyen en las enfermedades transmitidas por el agua y por vectores como los mosquitos. Las enfermedades sensibles al clima se encuentran entre las principales causas de muerte. La diarrea, el paludismo y la malnutrición proteinocalórica produjeron más tres millones de muertes en 2004, de las cuales más de un tercio se registraron en África.


9. La malnutrición es la causa de millones de muertes anuales, tanto por la falta de nutrientes suficientes para mantener la vida como por el aumento de la vulnerabilidad a enfermedades respiratorias y enfermedades infecciosas, como el paludismo o la diarrea. Se prevé que el aumento de la temperatura del planeta y de la variabilidad de las precipitaciones reduzca las cosechas en muchas regiones tropicales en desarrollo donde la seguridad alimentaria ya es un problema.


10. Las medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o atenuar las repercusiones sanitarias del cambio climático pueden tener otros efectos positivos en la salud. Por ejemplo, el fomento del uso del transporte público y de los medios de desplazamiento activos (la marcha o la bicicleta) como alternativa a los vehículos privados podría reducir las emisiones de dióxido de carbono y mejorar la salud pública. Además de reducir las lesiones relacionadas con el tránsito, también reduciría la contaminación del aire y las enfermedades respiratorias y cardiovasculares asociadas. El aumento de la actividad física puede reducir las tasas generales de mortalidad.


Fuente OMS: https://www.who.int/features/factfiles/climate_cha...